EL PROBLEMA DE LA INTERPRETACIÓN MUSICAL
“Una
novela es una máquina de generar interpretaciones”
UMBERTO
ECO
Alguna vez nos hemos
podido preguntar como sonaban los autos sacramentales, las óperas tempranas,
los conciertos barrocos o clásicos, Mozart, Beethoven, Haydn …, en su época, en
su ambiente, en esos teatros, salas de concierto, salones de la nobleza,
iglesias. Quién acudía a verlos?, cómo lo recepcionaban?. Qué aportó la música, de la época
renacentista, barroca, clásica, en los años posteriores, en las generaciones
siguientes. Cómo fueron recibidas por los oyentes, por el resto de compositores?,
Ha sido siempre un tema interesante el cual la historia reciente no ha sabido todavía plasmar.
Tras la lectura de un texto de Jürg
Stenzl,( En busca de una historia de la interpretación musical /traducción de
Almudena Vidal, Manuel Larios y Rocío Barrios y revisada por Pablo Rodríguez), me gustaría
exponer a rasgos generales las conclusiones a las que llega el autor y aportar
algo a tema que nos ocupa.
Podemos afirmar que la
música compuesta antes del clasicismo (por regla general), desaparecía con
cierta rapidez, para dar paso a composiciones más modernas. Es más lo habitual
es que un compositor de cierta fama, pasara al olvido poco después de morir.
Es la música del
clasicismo vienés, Beethoven, Mozart y Haydn, la que siguió siendo interpretada
y ha llegado hasta nuestros días. Esta
música no tuvo que ser redescubierta como la de Bach o Monteverdi. Wagner,
Malher… tomaron a los clásicos como contemporáneos suyos.
Ello acarrea un
problema, pues el tiempo pasa y la música clásica no es considerada antigua (en tiempo), sino que se mueve en el
círculo contemporáneo. Los directores la dirigen o interpretan como algo de su
época, aplicando su forma propia. En definitiva, no la tratan desde el punto de
vista histórico.
A esto le tenemos que
sumar la intangible de la música, como arte pasajero, suena y se difumina,
desaparece en el ambiente. Es un arte fugaz. No sabemos la exigencia total de
los autores para con el montaje de sus trabajos. Cómo Beethoven quería que se
interpretara el movimiento de una de sus sinfonías, el nivel de improvisación
que aplicaba Bach a sus composiciones…. Las cartas, los escritos, los estudios,
nos ayudan a aproximarnos a la verdad.
Todo esto cambió con la
llegada del fonógrafo (finales del s XIX).
Con todo ello podemos
llegar a la conclusión que no se interpretaba de igual forma en el s XIX que en
s XX. Con estas nuevas técnicas se quiere llegar a una interpretación más fiel,
las obras comienzan a considerarse desde un punto de vista histórico. No
obstante, no olvidemos que existen una cantidad de factores anacrónicos que no
podemos simular, por lo que la interpretación nunca llegara a ser fiel al
original.
Surgen diferentes tipos
de interpretación de una misma composición, avalada por los conocimientos y el
entender del Director (que ya, desde el romanticismo, toma el mando de la
orquesta y surge como figura principal y decisiva en la interpretación de las
composiciones). Según Júrg Stenzl,
podemos distinguir tres formas o maneras de interpretar (siempre localizada
esta interpretación en Alemania y con música instrumental): interpretación expresiva, estilo
neo-objetivo, interpretación historicista.
La interpretación
expresiva se caracteriza por la “frase rubato”. Se aplica sobre todo en composiciones
de Beethoven y Weber. Esta forma está muy documentada en escritos de Wagner.
Consiste en el cambio constante del tempo en la articulación de las frases.
Podemos escuchar este tipo de interpretaciones en las grabaciones de directores
como Nikisch, Mahler, Mengelberg, Webern.
El estilo neo-objetivo
creado, parece ser, por Igor Stravinsky, exige que la interpretación no sea
distorsionada, en contraposición a la expresiva. Stravinsky insiste en la
sincera comunicación del texto musical. En la actualidad es la forma más empleada.
La interpretación
historicista tiene como meta tocar música antigua, olvidando la historia
reciente y remontarse a la historia más alejada. Para ello muchas orquestas
reconstruyen instrumentos que pretenden ser lo más parecido a los originales.
Quieren o buscan ser fieles a la época, algo que conlleva inconvenientes.
A todo ello debemos
sumarle la continua evolución y progreso de los medios de grabación (mecánica,
analógica, monofónica, estéreo, digital, etc) que se han utilizado como excusa
para seguir haciendo grabaciones de las mismas composiciones, en las cuales se
observa, no sólo los cambios en la interpretación, sino los cambios conseguidos
por el avance de las nuevas tecnologías, siempre mejorando (se supone) el audio
anterior. Ahora nos encontramos ante una nueva encrucijada. No sólo valoramos
la interpretación, sino también el medio y la técnica con la que se ha grabado.
Quizás la conclusión a
la que llega Stenzl es la falta de una Historia de la Interpretación. Esta
Historia debe acoger todas y cada una de las variantes que se pueden dar en el
mundo de la interpretación, sin dejar fuera el mundo de la audición, ya que la
opinión del oyente es importante para la conformación de esta Historia que
llega con retraso, como tantas veces, en el campo musical.
La frase inicial de
Umberto Eco la podríamos modificar (con su permiso) por: “Las composiciones
(musicales) son una máquina de generar interpretaciones”
Bibliografía:
Colin Lawson
and Robin Stowell,
The Historical Performance
of music. An
Introduction, Cambridge, Cambridge University Press, 1999 (traducción española:
La interpretación histórica de la música, Madrid, Alianza Música, 2005).
Jürg
Stenzl , En busca de una historia de la interpretación musical (traducción de
Almudena Vidal, Manuel Larios y Rocío Barrios, revisada por Pablo Rodríguez)
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